Accidente en el examen de conducir: ¿Y ahora qué?
Sufrir un accidente durante tu examen de manejo es una pesadilla, pero tiene solución. Descubre...
Imagínate la escena: tienes prisa, te subes a tu coche, giras la llave y… nada. Solo escuchas un débil chasquido o el motor intenta arrancar sin fuerza. En la mayoría de los casos, el culpable es una batería descargada. Antes de entrar en pánico y buscar el número de la grúa, existe una solución clásica y efectiva que todo conductor debería conocer: el arranque a empujón. Esta técnica, aunque parece sacada de una película antigua, es una habilidad increíblemente útil que puede sacarte de un apuro. Sin embargo, no es tan simple como empujar y ya; requiere coordinación, técnica y, sobre todo, seguir los pasos correctos para garantizar la seguridad de todos y no dañar el vehículo. En este artículo, te guiaremos a través de todo el proceso, desde los preparativos hasta el momento en que el motor vuelve a la vida.
Antes de reunir a tus amigos para que empujen, es crucial entender en qué situaciones esta maniobra es viable. El arranque a empujón no es una solución mágica para todos los problemas mecánicos.

Funciona principalmente cuando:
No funcionará si:
La seguridad es primordial. Estás a punto de mover un vehículo de más de una tonelada sin la ayuda de su motor, por lo que la precaución es indispensable.
Busca una zona llana o, idealmente, con una ligera pendiente descendente, lo que facilitará enormemente el trabajo de los que empujan. Asegúrate de que el camino esté despejado, sin tráfico, peatones, obstáculos o curvas cerradas. Evita a toda costa las carreteras concurridas.
Necesitarás al menos una o dos personas fuertes para empujar, aunque tres es ideal para coches más pesados. Una persona, la más experimentada al volante, debe ser el conductor.
Antes de empezar, estableced un plan y señales claras. El conductor debe indicar cuándo empezar a empujar y los empujadores deben avisar si necesitan parar. Una buena comunicación evita accidentes y malentendidos.
Una vez que la seguridad está cubierta, es hora de pasar a la acción. Sigue estos pasos en orden para un arranque exitoso.
El conductor debe sentarse en su asiento, ponerse el cinturón de seguridad y asegurarse de tener el control total del volante y los pedales.
Gira la llave de encendido hasta la posición “ON” o “Contacto”. Es la posición justo antes de arrancar el motor, donde se encienden las luces del tablero. Este paso es vital, ya que activa el sistema eléctrico del coche, incluyendo la bomba de combustible y el sistema de encendido. Sin el contacto puesto, el motor nunca arrancará.
Con el coche aún detenido, pisa el embrague a fondo y mete la segunda marcha. Aunque se podría usar la primera, la segunda es preferible porque ofrece una transferencia de fuerza más suave y menos brusca al motor, reduciendo el riesgo de que las ruedas se bloqueen o el coche dé un tirón violento.

El conductor debe mantener el pie izquierdo pisando el pedal del embrague hasta el fondo. Esto desacopla el motor de la transmisión, permitiendo que el coche ruede libremente mientras lo empujan.
Da la señal a tu equipo para que comiencen a empujar. Deben hacerlo desde la parte trasera del vehículo, en puntos estructurales firmes como el marco del maletero o los pilares. Nunca empujes desde el parachoques de plástico, los faros, el alerón o el cristal, ya que podrías dañarlos o romperlos.
Los empujadores deben conseguir que el coche alcance una velocidad de entre 8 y 15 km/h. Una velocidad similar a la de una persona corriendo a un ritmo ligero. El conductor debe estar atento al velocímetro si la batería aún le da energía, o simplemente sentir la velocidad.
Una vez alcanzada la velocidad adecuada, el conductor debe soltar el pedal del embrague de forma rápida pero no violenta. En este instante, las ruedas en movimiento forzarán al cigüeñal a girar, imitando la acción del motor de arranque. Deberías sentir cómo el motor cobra vida, posiblemente con algunas sacudidas.
Tan pronto como el motor arranque, pisa el acelerador con suavidad para darle un poco de combustible y evitar que se cale. Inmediatamente después, vuelve a pisar el embrague para que el coche siga rodando por inercia sin que el motor lo impulse bruscamente, dando tiempo a que se estabilice.
¡Felicidades, lo has logrado! Ahora, lo más importante es no apagar el motor. El alternador necesita tiempo para recargar la batería. Conduce el coche durante al menos 20 o 30 minutos, preferiblemente por carretera para mantener las revoluciones constantes y optimizar la carga. Después de este tiempo, la batería debería tener suficiente carga para el próximo arranque.
Para entender mejor las diferencias fundamentales, aquí tienes una tabla comparativa:
| Característica | Arranque con Llave (Normal) | Arranque a Empujón (Emergencia) |
|---|---|---|
| Componente Principal | Motor de arranque | Energía cinética de las ruedas |
| Requisito de Batería | Batería con carga suficiente | Batería puede estar débil (pero no totalmente muerta) |
| Tipo de Transmisión | Manual o Automática | Exclusivamente transmisión manual |
| Esfuerzo Físico | Nulo | Alto (requiere empujar el vehículo) |
| Situación de Uso | Uso diario y normal | Situación de emergencia por batería descargada |
Dominar el arte de arrancar un coche a empujones es una habilidad valiosa que te puede ahorrar tiempo, dinero y muchos dolores de cabeza. Recuerda siempre priorizar la seguridad, comunicarte bien con tu equipo y seguir los pasos con precisión. Y, por supuesto, una vez que el coche esté en marcha, no olvides averiguar por qué se descargó la batería en primer lugar para evitar que vuelva a suceder.
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